Periphery lleva su gira A Pale White Dot a Montréal entre riffs y circle pits
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El martes 27 de octubre, Periphery llegó a MTELUS, en Montréal, para presentar su nuevo álbum, A Pale White Dot. La banda encabeza la gira del mismo nombre, acompañada por Ando San, Greyhaven y Ne Obliviscaris como actos de apertura.
Fotos: Alejandro Vazquez
Ando San: el groove abre la noche
El guitarrista y productor estadounidense Ando San, originario del valle de San Fernando, en California, abrió la jornada con una propuesta que invitaba a seguir tanto las frases de guitarra como su movimiento rítmico. Las melodías y los cambios de acento ofrecieron una muestra del trabajo rítmico que atravesaría parte del cartel. Además, su música combina la guitarra progresiva con ritmos e influencias del hip-hop, una mezcla que aportó variedad al cartel y dio personalidad al comienzo de la velada.
El detalle de las guitarras convivía con un groove que ayudaba a encontrar el pulso entre sus variaciones. Así, fue una presentación que permitió acercarse a la música desde la curiosidad, seguir sus recorridos y disfrutar de cómo cada sección se enlazaba con la siguiente.
Greyhaven: melodía y carácter
A continuación, Greyhaven, banda estadounidense originaria de Louisville, en Kentucky, tomó el relevo con un post-hardcore que sumó peso y expresividad al escenario. Los riffs encontraron su complemento en las aperturas melódicas, mientras la interpretación vocal acompañaba los matices de las canciones. El repertorio también incluyó “The Welcome Party”, “Echo and Dust, Pt. I” y “Cemetery Sun”, una selección que mostró distintas facetas de su propuesta.
La agrupación sostuvo el impulso de su presentación con esos cambios de intensidad. Había espacio para reconocer una melodía, dejarse llevar por ella y volver a entrar en el siguiente riff. Su lugar en el cartel permitió apreciar una manera distinta de trabajar el vínculo entre precisión instrumental y respuesta física.
Ne Obliviscaris: una sala lista para remar
Después, con Ne Obliviscaris, banda australiana originaria de Melbourne, las canciones adquirieron otra amplitud. “Intra Venus”, “Suspyre” y “And Plague Flowers the Kaleidoscope” formaron parte de su presentación. El violín, las guitarras y el encuentro entre voces limpias y guturales dieron forma a una propuesta donde cada desarrollo abría nuevas posibilidades. Sus composiciones invitan a recorrer distintos estados. La audiencia se sumó a ese viaje y protagonizó una de las escenas más festivas de la velada.
En un momento de la presentación, parte del público se sentó en el suelo y comenzó a remar. Mientras tanto, los brazos avanzaban juntos, como los de una tripulación vikinga, siguiendo el ritmo de la música. La escena tenía la alegría de un juego compartido y encajaba con el alcance épico de la propuesta.
Ese gesto dio un acento festivo a la presentación y mostró otra manera de disfrutar sus composiciones. Entre los desarrollos instrumentales y los remos imaginarios, Ne Obliviscaris encontró una audiencia que escuchaba con atención y también se animaba a ponerle su coreografía al concierto.
Periphery: riffs que ponen a girar MTELUS
Finalmente, la banda estadounidense Periphery, formada en Washington D. C., tomó el escenario con la sala preparada para el cierre. Su presentación reunió las cualidades que han dado identidad al grupo: guitarras de acentos cambiantes, una batería que articula cada giro y líneas vocales capaces de llevar las canciones hacia registros melódicos y secciones de mayor potencia.
El repertorio incluyó “Scarlet”, “Wildfire” y “Reptile”, además de “Heaven on High” y “Everyone Dies Alone”. Por su parte, el groove, los desarrollos progresivos y las melodías ofrecieron distintas puertas de entrada a una música que conecta con la audiencia desde el detalle y el cuerpo.
En MTELUS, esa conexión se expresó en los circle pits y el mosh. El centro de la sala se abría para dejar correr a quienes entraban al círculo; alrededor, otros asistentes acompañaban los riffs con la cabeza y el cuerpo. Los cambios de ritmo encontraban una respuesta en el piso y mantenían el intercambio con el escenario.
La participación del público dio al cierre una dimensión colectiva. Periphery sostuvo el impulso musical y los asistentes encontraron su lugar dentro de él, siguiendo las variaciones y celebrando las secciones más contundentes.
En conjunto, el groove de Ando San, el post-hardcore de Greyhaven, el metal progresivo de Ne Obliviscaris y el cierre de Periphery dieron forma a una noche de música con distintos acentos. La respuesta del público unió las cuatro presentaciones: siguió los riffs, celebró las melodías, abrió los circle pits y hasta se sentó a remar.































