Amyl and the Sniffers lideran una noche punk con mujeres al frente en Place Bell
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Amyl and the Sniffers encendieron Place Bell en Laval como parte de su gira norteamericana 2026, junto a L7 y Party Dozen, en una noche de punk explosivo.
Fotos: Alejandro Vazquez
El viernes 5 de junio de 2026, Place Bell, en Laval, Quebec, se convirtió en una olla de presión punk con la llegada de Amyl and the Sniffers, como parte de su gira norteamericana 2026. Presentada junto a L7 y Party Dozen como invitados especiales, la fecha reunió a tres propuestas distintas pero conectadas por una misma fuerza: mujeres al frente tomando el control del escenario.
Party Dozen: saxofón, batería y caos controlado
La noche abrió con Party Dozen, dúo originario de Sídney, Australia, integrado por Kirsty Tickle en saxofón y Jonathan Boulet en batería y sampler. Su propuesta no responde a una lógica tradicional de banda de rock: es ruido, tensión industrial, jazz y punk experimental llevado al límite.
Cada golpe de batería y cada ráfaga de saxofón parecían diseñados para sacudir y preparar al público para una noche donde la distorsión sería el idioma común. En un cartel dominado por guitarras, Kirsty Tickle convirtió el saxofón en un instrumento de ataque: áspero, físico y completamente impredecible.
L7: la furia histórica de Los Ángeles
Después llegó L7, banda formada en Los Ángeles, California, y pieza clave en la intersección entre punk, grunge y rock alternativo. Su presencia no fue solo un ejercicio de nostalgia: fue una demostración de vigencia. Con guitarras filosas, actitud frontal y una energía que sigue intacta, L7 recordó por qué su legado continúa siendo esencial dentro de la historia del rock pesado liderado por mujeres.
El set fue directo y contundente. Canciones como Pretend We’re Dead, Shove, Wargasm, Shitlist y Fast and Frightening funcionaron como recordatorios de una banda que ayudó a romper el molde en una escena históricamente dominada por hombres. También hubo espacio para temas como Andres, Fuel My Fire y Slide, reafirmando el peso de un catálogo que sigue sonando filoso décadas después.
Amyl and the Sniffers: punk australiano en estado salvaje
Cuando Amyl and the Sniffers tomaron el escenario, el ambiente cambió de temperatura. La banda de Melbourne, Australia, liderada por Amy Taylor, convirtió Place Bell en un campo de energía pura. Su sonido —una mezcla de punk rock, pub rock y garage rock— vive de la urgencia: riffs directos, bajo musculoso, batería acelerada y una voz que parece escupir cada frase con una mezcla de rabia, humor y libertad.
El set arrancó con fuerza con Control, It’s Mine y U Should Not Be Doing That, marcando desde el inicio el tono de una presentación física, sudorosa y sin concesiones. Más adelante, temas como Guided by Angels, Chewing Gum, Freaks to the Front, Security y Tiny Bikini detonaron la respuesta del público, entre coros, empujones y cuerpos en movimiento constante.
La banda también llevó el concierto hacia momentos de mayor intensidad con Me and The Girls, Gacked on Anger, Knifey, Some Mutts (Can’t Be Muzzled), Jerkin’ y Hertz, antes de cerrar con una descarga final marcada por Got You y GFY. En cada canción, Amy Taylor se movió como el centro absoluto de la tormenta: impredecible, desafiante y magnética.
La actuación confirmó por qué Amyl and the Sniffers se han convertido en uno de los nombres más importantes del punk contemporáneo. No hay artificio innecesario: solo presencia, volumen y una conexión inmediata con el público. La banda construyó un concierto que se sintió menos como una presentación convencional y más como una descarga colectiva.
Una noche dominada por mujeres, ruido y actitud
El valor de esta fecha estuvo en su narrativa generacional. Party Dozen abrió la puerta al caos experimental; L7 recordó la fuerza histórica del punk y el grunge estadounidense; y Amyl and the Sniffers cerraron demostrando que el espíritu más crudo del rock sigue vivo, mutando y encontrando nuevas audiencias.
Pero más allá del volumen, los riffs y el pogo, la noche tuvo un hilo conductor claro: mujeres al frente tomando el control del escenario. Kirsty Tickle convirtió el saxofón en un arma de ruido; L7 reafirmó su lugar como leyenda del rock alternativo; y Amy Taylor encabezó una de las presentaciones más intensas de la noche con una fuerza que no pidió permiso.
En Laval, el punk no sonó como una reliquia ni como una moda pasajera. Sonó urgente, físico y necesario. Amyl and the Sniffers no solo encabezaron una noche intensa: confirmaron que son una de las bandas llamadas a mantener encendida la llama del rock más visceral.
A continuación te dejamos la galería del concierto:































