No se puede vivir tanto sin recoger algunas cicatrices en el camino.

Por: Moisés Castillo

“Es que ya ni son los originales”, “su momento fue en en los 80”, “ya solo son unos dones tocando los éxitos de Black Flag”, estos y un sinfín más de comentarios se escuchaban previo a la presentación de la banda originaria de California. Y con casi más de 40 años de carrera, uno pierde a más de uno en el camino, pero otros se van agregando.

Pese que la cita, era en uno de los puntos más alejados de Ciuidad de México, una lluvia terrible caía y el tráfico para llorar, cientos de punks arribaron en el Foro 360 de Naucalpan, desesperados por verlos y la interminable fila de gente que rodeaba el lugar, esto era el preámbulo de una gran noche.

Al filo de las 10 P.M., la banda liderada por Greg Ginn saltó al escenario y con un primer bloque plagado de clásicos como Depression, Gimme Gimme Gimme, Black Coffee y Six Pack, provocaron que más de uno volara más allá de la barra de contención, aplastando a uno que otro fotógrafo desprevenido. Con recorrido por toda su historia musical, tanto la banda y el público no paraban, ni por un instante, el mosh pit siempre abierto, los fans de antaño cantando y los más guerreros, volando entre la gente. Esa energía que los llevó a ser todo un ícono en la escena del hardcore punk en los 80 estaba presente, los miembros más jóvenes dando todo en el escenario y un Mike Vallely, que incitaba al público a no dejar de gritar.

A donde uno volteara, se podía miraba a más de tres generaciones reunidas, cantando eufóricamente y con un cierre tan brutal de la mano de Rise Above, Nervous Breakdown y Louie, Louie, Black flag dejaba algo en claro:Eesa larga espera había valido la pena.